jueves, 7 de octubre de 2010

Festival de Cine Fantástico de Sitges 2010: Chatroom



Hoy en el Festival de Sitges se ha podido ver Chatroom, la nueva película del director que encabezó el desembarco occidental de las películas de terror japonés en la última década con la famosa The Ring. Nakata, en su primera incursión en el cine europeo (anteriormente se había hecho cargo de la secuela del remake de su The Ring en Estados Unidos, se aleja del cine de fantasmas o con elementos sobrenaturales para fijar su cámara en los peligros incipientes de las nuevas tecnologías como Internet y la falta de encaje de determinados jóvenes en el mundo de hoy en día.


William (Aaron Johnson, protagonista de Kick-Ass) crea una sala de chat y en un corto espacio de tiempo se le unen cuatro personas más, Eva (Imogen Poots, recientemente vista en Centurión), Jim (Matthew Beard), Emily (Hannah Murray) y Mo (Daniel Kaluuya). Todos ellos tienen en común ser unos desgraciados en la vida real. William odia a su madre, una escritora de éxito porqué cree que su hermano, en el qué su madre se basa para escribir sus libros, es lo más importante para ella, Eva se siente ridiculizada por una amiga suya modelo por no dar la talla para serlo ella, Jim toma antidepresivos para superar el abandono de su padre, Emily está harta de vivir bajo las apariencias como hace su madre y Mo, de 17 años, se siente atraído por la hermana de 11 años de su mejor amigo.

Todo esto podría plasmarse en la pantalla como un drama lacrimógeno y a nadie le sorprendería, pero Nakata opta por envolverlo bajo una apariencia de thriller psicológico, (al estilo de la belga Ben X) una historia de manipulaciones para canalizar los propios deseos a través de otras personas, ocultar la debilidad de uno mismo y usarla para intentar parecer fuerte. Todo ello, claro está bajo el anonimato de internet, pero el problema es qué cada acción tiene su reacción y lo qué sucede en el ciberespacio acaba trasladándose a la vida real.



Sea como sea, Chatroom es una película muy digna que te deja con un nudo en el estómago hasta el final, quizás demasiado abrupto pero en cualquier caso interesante, y qué deja el listón alto en las historias que tienen como uno de sus temas centrales internet. Una de sus mayores bazas es el crear esa especie de hotel con sus habitaciones representando al ciberespacio y a las salas de chat donde se encuentran millones de almas, herencia supongo de la obra de teatro en la que se basa.

Para terminar quisiera resaltar la labor de Matthew Beard, impresionante en toda la película, cuando llora, cuando ríe, cuando huye despavorido de la chica que entabla conversación con él. Sin desmerecer al resto del reparto, Beard se sitúa a otro nivel y consigue crear una sensación de credibilidad difícil de conseguir, y menos para un intérprete de su edad.

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